Siempre es gratificante cuando se conserva y más aún se recupera un pedazo importante de la historia que no sólo está en los libros, en los archivos, en las bibliotecas, sino también en el patrimonio arquitectónico y en el capital cultural de una sociedad que tiene que ver con su identidad. El VII Festival de Cine Argentino "Gerardo Vallejo" que se inició ayer fue el marco ideal para la proyección de Mansedumbre, el primer largometraje tucumano que se estrenó hace seis décadas. El título cinematográfico se había convertido en un referente de la bibliografía a la hora de reseñar la cinematografía provincial.

Estrenada el jueves 29 de mayo de 1952 en el cine 25 de Mayo, la película dirigida por Pedro Bravo, estaba basada en la novela homónima del escritor tucumano Guillermo Rojas. Integraron el elenco Mario Vanadía, Beatriz Bonnet (única artista que no era local), Alberto Maccarini, Claudio Barrios, Guillermo Farnum, María Adela Medina, Manuel Guisone, Raúl Alberto Beltrán, Elena Bardón, Juan de Dios Medina, Victoria Marcial, Olga Sfriso, Rubén y Bienvenido Medina. La música fue compuesta por Mario Gognato. El rodaje dio comienzo a fines de 1950 en San Pedro de Colalao, El Manantial y La Reducción, entre otros lugares. A mediados de 1951 entró en el laboratorio del Instituto Cinefotográfico de la UNT (Icunt), organismo que participó de manera decisiva en la película coproducida por las firmas KineRector y ProNorte.

Tras su estreno nacional, el diario La Razón de Buenos Aires dijo: "Es evidente la escasez de recursos con la que ha sido rodada Mansedumbre. Pero ha de señalarse la generosa intención y el esfuerzo meritorio que revela su realización. En el marco de cañaverales tucumanos se desarrolla, narrando la prepotencia de un terrateniente, cuya posición social lo habilita para todos los atropellos y humillaciones a los trabajadores de su predio. Pero poco a poco la realidad se hace carne en el espíritu de la gente y la persuasión y la ternura logran vencer el orgullo desmedido. Queda como saldo el propósito de contribuir modestamente con una expresión honrada a la actividad de nuestra pantalla".

Cuando el Icunt con todo su archivo pasó a la órbita de la Escuela de Cine y Televisión de la casa de altos estudios, en 2005, se decidió detener la destrucción del patrimonio fílmico y recuperarlo. Afortunadamente, Mansedumbre pudo rescatarse en su totalidad.

Sería interesante que esta película, madre del cine tucumano, se proyectara luego en la televisión abierta y por cable, de manera que todos los tucumanos tuviesen acceso a ella. Tal vez podría diseñarse un ciclo itinerante para ser proyectado en las escuelas y colegios que incluyera largos y cortometrajes de directores tucumanos o que narran historias nuestras como las de Gerardo Vallejo, Jorge Prelorán, Bernardo Vides Almonacid, Jorge Wyngaard, Carlos Alsina, Jorge Grimaldi, Manuel Dávila, Grupo Inti Guamán, entre otros, así como una selección de trabajos de los estudiantes de la Escuela de Cine de la UNT.

Sería un modo de difundir la producción provincial y estimular a los alumnos y docentes a incursionar en este arte que es una maravilla para todos los sentidos. Por otro lado, se formaría un público importante que seguramente asistiría masivamente al Festival Gerardo Vallejo que se supera constantemente y que paulatinamente va ganando prestigio.